Design Thinking aplicado a los negocios

El Design Thinking es un modelo de resolución creativa de problemas que aplica los principios del diseño a problemas de negocio para alcanzar soluciones innovadoras. Su aplicación a los negocios ha sido popularizada en los últimos años a partir del trabajo del profesor de Stanford Design División Bob McKim y luego por el estudio de diseño IDEO, que a su vez lideran el programa de Design Thinking de la Universidad de Stanford.

Algunos autores opinan que el Design Thinking es “la nueva versión” del Creative Problem Solving (CPS) sin embargo, el primero se diferencia de este último en 3 aspectos: empatía, pensamiento visual y prototipos.

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EMPATIZAR. Descubrir las necesidades y deseos de los usuarios. Durante este paso será necesario hacer una inmersión para comprender a las personas, su contexto y sus retos. Entender qué hacen, cómo lo hacen y por qué lo hacen nos ayudará a construir soluciones relevantes a nivel físico y emocional.

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PROTOTIPAR. Este es un paso clave en el proceso de Design Thinking. El ver las ideas aterrizadas en el mundo real permite responder preguntas clave que surgen en la ideación, y que deben ser respondidas antes de realizar nuestro plan de negocios.

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DEFINIR. Al definir utilizamos todos los aprendizajes del paso anterior para clarificar y enfocar nuestros esfuerzos para lograr una definición clara y concisa del problema que debemos resolver.

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TESTEAR. Los prototipos permiten obtener feedback directo de los potenciales usuarios. Es una forma de validar si se ha comprendido sus necesidades y de aprender más acerca de sus deseos.

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IDEAR. En este se generan ideas que podrán convertirse en soluciones potenciales, además de preparar el terreno para la construcción de los prototipos.